Todos tenemos una llamada personal de Dios… ¿sabes cuál es la tuya? 

El regalo de la vocación será sin duda un regalo exigente. Los regalos de Dios son interactivos y para gozarlos hay que poner mucho en juego, hay que arriesgar. Cuando el Señor suscita una vocación no sólo piensa en lo que eres sino en todo lo que junto a Él y a los demás podrás llegar a ser.

Christus Vivit 289

Para descubrir esta llamada de Dios necesitamos del Discernimiento Cristiano.

El Discernimiento es un proceso personal de búsqueda de la voluntad de Dios.

En el Discernimiento Vocacional no estamos valorando entre algo bueno y algo malo, sino estamos discerniendo entre dos realidades buenas e incluso santas.

Pero, entonces, ¿cuál es la que debo elegir? ¿cuál es la que Dios me invita a caminar?

¿cómo saberlo?

Es necesario comprender que el Discernimiento es un proceso, es decir, un camino de subidas y bajadas que debemos recorrer y esto nos permitirá reconocer en nuestra vida, la voluntad de Dios y elegirla.

Te proporcionamos algunos pasos para descubrir la voluntad de Dios:

Señor, ¿Qué quieres que haga? (Hch 22,10)

La vocación no es algo que tú inventas, es un tesoro que encuentras.

Para descubrir lo que Dios quiere de ti, haz oración.

No basta con que ocasionalmente te acuerdes de Dios y le pidas que te ilumine, es necesario que dediques momentos formales a la oración. Ora diariamente, acude a las horas santas, ve a misa más frecuentemente y participa en los distintos

“¿Qué buscan?” Ellos le
contestaron: “Rabí,
¿dónde vives?” Él les dijo:
“Vengan y lo verán.”

Haz preguntas que puedan iluminar tu discernimiento.

Aunque ordinariamente cuando se experimenta la inquietud vocacional se siente el atractivo por una vocación específica, es conveniente que dediques algún tiempo a informarte más a fondo sobre esa vocación y sobre las otras.

Al dar este paso podrás decir: «Me atrae la espiritualidad, el estilo de vida y el apostolado de este instituto». «Posiblemente Dios me está llamando a consagrarle mi vida»

Si bien es cierto que la vocación es una llamada de Dios que nadie puede escuchar por ti ni responder a ella en tu lugar, también es verdad que necesitas de alguien que te acompañe en tu discernimiento vocacional.

Es fácil hacerse ilusiones; podrías creer que es un llamado de Dios lo que sólo es un deseo tuyo, o bien podrías pensar que no tienes vocación cuando en realidad Dios te está llamando. En consecuencia, es importante tener un Acompañante Vocacional.

“Envía tu luz y tu verdad; éstas me guiarán; me conducirán a tu santo monte, Y a tus moradas” (Sal 43, 3)